A pesar de la crisis que afrontan los periódicos europeos, Italia tiene un nuevo periódico decidido a ganarse el pan atacando a Berlusconi: Il Fatto Quotidiano (El hecho de cada día). El periodista Marco Travaglio – conocido por sus investigaciones sobre los “deslices” de la élite italiana y por su ácido blog – dirige este nuevo rotativo que ya cuenta con 30.000 abonados, todos logrados gracias a la reputación de sus creadores.
En su lanzamiento, el editor en jefe Antonio Padellaro declara que la línea editorial del periódico seguirá “la constitución italiana”. El hecho de que sea un “periódico de oposición” no necesariamente significa que tenga que “comulgar” con los partidos de la oposición y menos aún con el Partido Demócrata (PD) ni la “izquierda maleable”, que demostró ser incapaz de medirse con Berlusconi. Ni siquiera con Italia dei Valori (La Italia de los valores) del ex fiscal Antonio Di Pietro. El objetivo claro consiste en ser el azote del Cavaliere y sus acólitos. Travaglio marca la pauta con su primer comentario sobre el juicio del ex primer ministro francés Dominique De Villepin, a quien se acusa de haber difamado a su rival Sarkozy. Si Villepin hubiera aprendido de Berlusconi, los “togas rojas” (término peyorativo que Berlusconi utiliza para referirse a los magistrados) nunca se hubieran atrevido a llegar tan lejos, bromea Travaglio.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.