"Las bajadas de impuestos van en contra de las promesas del Gobierno", titula Politiken al día siguiente del discurso de la nueva primer ministro. Con ocasión de la apertura del nuevo Parlamento, salido de las elecciones del 15 de septiembre, la socialdemócrata Hele Thorning-Schmidt ha anunciado un programa económico que se inscribe en la línea del llevado a cabo por el anterior Gobierno conservador-liberal [la jefa del Partido Social-demócrata había prometido repetidamente que iba a estimular la economía mediante partidas presupuestarias]. La razón, explica el periódico, está en las concesiones que Thorning-Schmidt ha debido hacer al Partido Social-liberal y al Partido Popular Socialista (extrema izquierda), que tienen un peso importante en la coalición que ella dirige. Así, según Politiken, "Thorning-Schmidt va a retomar la política de reformas interrumpida" por el Ejecutivo de Lars Løkke Rasmussen.
En la política de inmigración, un tema en el que los socialdemócratas habían prometido continuar con la estricta política del Gobierno Rasmussen, sus socios también han impuesto sus puntos de vista. Han pedido la supresión de los controles fronterizos, que habían sido reinstaurados el pasado mes de mayo provocando numerosas protestas en Europa. Una medida que "va a hacer que Dinamarca reencuentre su dignidad", estima Politiken.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.