Defensa, seguridad energética, competencia leal, ayuda estructural de la UE y la iniciativa de Colaboración Oriental: estas son las principales prioridades de la presidencia polaca de la UE en la segunda mitad de 2011, según informa Dziennik Gazeta Prawna. El programa oficial de la presidencia se ha aprobado el 22 de septiembre. Polonia intentará impulsar la Agencia Europea de Defensa como órgano centralizado para que los ejércitos de los Estados miembros puedan tomar prestado costosos equipos militares. En lo relativo a la seguridad energética, Polonia desea que la UE esté preparada para respaldar a sus miembros en caso de que Rusia decida poner fin a su suministro de gas. Para conseguir este objetivo, deberán construirse los denominados interconectores que enlazarán la red europea de gas. Dentro del programa de Varsovia también se incluyen restricciones que prohíban la protección de industrias nacionales por parte de los gobiernos. Polonia también intentará garantizar un nivel considerable de apoyo de la UE para su desarrollo: actualmente es el mayor beneficiario de la ayuda de la UE. Además, el gobierno polaco tiene como objetivo seguir desarrollando el programa de Colaboración Oriental y estrechar las relaciones entre la UE y Ucrania. “Queremos lograr tanto como Francia cuando estuvo al mando de la UE”, alardea Mikołaj Dowgielewicz, ministro de Asuntos Europeos.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.