"¡Aquí está la Solidaridad húngara!", se felicita Népszabadság tras la manifestación organizada el 1 de octubre en Budapest. 50.000 personas han participado en este movimiento bautizado como el día D, haciendo referencia al desembarco de Normandía del 6 de junio de 1944, para expresar "el principio del fin del poder dictatorial" del primer ministro Viktor Orbán.
Organizada por los sindicatos, esta manifestación contra las medidas de austeridad, las restricciones de derechos sindicales, la falta de diálogo social y un nuevo código de trabajo desfavorable para los empleados, ha tomado significación política, según indica el periódico de centro izquierda: "Los sindicatos ocuparon el lugar de la oposición", analiza el politólogo Gabor Török, "y me parece evidente que los líderes sindicales no quieren limitarse a un papel de defensores de los intereses económicos y sociales. Teniendo en cuenta que la oposición política está dividida, impotente y no es verdaderamente popular, los dirigentes sindicales pueden ciertamente jugar un papel político en el futuro. Puede que ellos sean los adversarios más peligrosos para Orban". Népszabadság informa además de que los dirigentes de numerosos sindicatos han decidido formar una "Solidaridad" húngara sobre el modelo de la Solidarność polaca de los años ochenta.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.