La Unión Europa ha decidido repartir a los refugiados políticos en los países miembros a través de un programa voluntario para la acogida de inmigrantes, informa el periódico El Mundo. Una decena de gobiernos – entre los cuales se encuentran España, Italia o Malta, en los que los inmigrantes “llegan de manera desproporcionada” – se han puesto en marcha con este objeto. Cada país recibirá 4.000 euros por cada refugiado aceptado en su territorio, que será financiado por el Fondo europeo para los Refugiados “como una compensación por la asistencia pública dada a los acogidos”.
“Reino Unido, Holanda y los socios nórdicos son los más dispuestos” según Antonio Guterres, Alto Comisionado de la ONU para Refugiados (ACNUR), presente ayer en Bruselas en la reunión del Consejo de ministros de Justicia e interior de la UE en la que se tomó la decisión. Al mismo tiempo, Human Rights Watch ha denunciado en un informe que Frontex, agencia que controla las fronteras de la UE, “ha coordinado los envíos a Libia, donde los inmigrantes son retenidos en centros fétidos y el abuso físico es la norma”, comenta el diario.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.