“En Afganistán se necesitan más efectivos” anuncia en titulares Gazeta Wyborcza, que trata el reciente informe del general Stanley McChrystal, jefe de las tropas aliadas en Afganistán. McChrystal expone que en Afganistán ‘se necesitan urgentemente’ entre 30.000 y 45.000 militares más. “La situación está empeorando y a menos que Occidente envíe más tropas, perderemos la guerra contra los talibanes”, advierte.
Según Wyborcza, Washington ejercerá ahora más presión sobre sus aliados europeos. ‘Los estadounidenses se encuentran contra la pared porque los canadienses, que ya han perdido a 131 hombres, han prometido retirar su contingente de 3.000 soldados de la provincia de Kandahar para finales de 2010’, informa el diario de Varsovia. Pero en Europa, si se piensa en algo, es precisamente en retirarse de Afganistán. Así lo han dado a entender los holandeses, que han sufrido 21 bajas (su contingente de 1.800 soldados está previsto que vuelva a casa en 2011) y también han barajado esta posibilidad los italianos, conmocionados por la muerte de seis de sus soldados en una emboscada la semana pasada. Fuentes del gobierno polaco han descartado el envío de más tropas a Afganistán, al menos de momento. El único país que ha prometido ayuda hasta ahora es España, que se espera que envíe en breve una tropa adicional de 200 militares.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.