“Huele a fin de reinado”. Como muchos periódicos franceses, Le Point dedica su portada a “la gran cantidad de malas noticias que rodean al poder desde mediados de septiembre. (…) Ciertos articulistas, en voz alta, y algunos elegidos, en voz baja (…) se preguntan como el jefe de Estado va a afrontar los próximos meses. Las turbulencias son tales -escándalos, crisis, derrota electoral, pérdida de autoridad en UMP...- que se está incluso cuestionando la candidatura de Sarkozy” a las elecciones presidenciales de 2012, escribe el semanario.
Después del escándalo Bourgi sobre la financiación oculta procedente de Africa, que salpica al Eliseo, un enredo de temas complejos rodea al presidente. Por una parte, la venta de armas a Pakistán, cuyas comisiones habrían servido para financiar la campaña presidencial de Edouard Balladur, del que Sarkozy era director de campaña. Por otra, el caso Bettencourt, en el que están implicados desde hace un año personas muy próximas a Sarkozy.
En algunos días, los “hombres” del presidente, un abogado, un hombre de negocios, el director de la policía y el de información interior han sido escuchados por la justicia o puestos a examen por escuchas ilegales, presiones sobre testigos o “malversación de bienes públicos”. Y durante este tiempo, señala Le Point, ha perdido la mayoría en el Senado, y tanto la cotización de la Bolsa de París como los bancos franceses se hunden. “Hay fuego, y nadie en el Eliseo da la sensación de poder apagarlo”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.