Luz verde. El 29 de septiembre, el Parlamento alemán aprobó la ampliación del fondo de rescate del euro con 523 votos a favor y 85 en contra. Berlín se convierte así en el garante de 211.000 millones de euros. Y la sacrosanta ‘mayoría de la canciller’ se superó por cuatro votos.
"La rebelión contra la canciller se ha apagado sin hacer ruido“, se alegra el conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung. "La votación era una prueba para ver si la canciller conseguía cerrar filas dentro de su coalición para respaldarla".
"Parece que la canciller goce de la confianza de los diputados, pero en vistas de la crisis que hay que resolver, nuestra votación es simplemente un pequeño rescate", añade el Süddeutsche Zeitung, que recuerda a sus lectores que "inundar los problemas con dinero es volver a cometer los errores del pasado, es decir, primar la economía sobre la política".
"Puede que un día podamos reprochar a Angela Merkel que se haya equivocado”, ahonda el diario de izquierdas Berliner Zeitung, "pero no podremos echarle en cara haber tomado una decisión a la ligera. Alemania tiene una canciller que se permite cambiar de opinión públicamente. Eso se aplica también al cambio casi cínico en la política nuclear tras la catástrofe de Fukushima. Parece auténtica hasta el límite de lo soportable. Se ha convertido en una provocación permanente para la oposición. Y es poco probable que los ciudadanos comprendan la suerte que tienen de contar con alguien que se plantea dudas y que les incita a hacer lo mismo".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.