"Histórico", "excepcional", el proceso del caso Clearstream que se abre hoy en París acumula superlativos. Excepcional, porque en el banquillo de los acusados se sentarán, entre otros, el antiguo primer ministro de Jacques Chirac, Dominique de Villepin y por la parte civil, el actual presidente francés, Nicolas Sarkozy, representado por su abogado. Durante un mes, el tribunal deberá juzgar si, y a hasta que punto, Villepin tomó parte en un montaje dirigido a desestabilizar a Sarkozy durante su carrera a las presidenciales entre 2004 – 2005. El antiguo primer ministro es sospechoso de haber querido utilizar una falsa lista de titulares de cuentas ocultas abiertas en la entidad financiera luxemburguesa Clearstream, en la cual figuraba el nombre de Sarkozy, quien era su rival en la época, con el fin de debilitarlo.
"¿Quién falsificó los documentos del organismo financiero?", esta es la pregunta a la que el proceso debe responder, estima el periódico Libération. "Por la salud de la democracia francesa, es crucial que la verdad quede manifiesta (…) si no, tanto la justicia como la política quedarán, una vez más, desacreditadas a los ojos de la opinión pública y lanzadas en la cloaca del "son todos iguales".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.