“Con un 50,8% de los votos, el partido conservador ÖVP mantiene la mayoría absoluta a pesar del avance inminente del FPÖ”. Ante los resultados electorales de la provincia de Vorarlberg del 20 de septiembre, el titular del diario Standard resulta poco contundente, dado que con un 25,2% de los votos, los populistas del FPÖ (Partido de la Libertad) duplican los resultados obtenidos con respecto al escrutinio anterior y se convierten en la segunda fuerza de la provincia, muy por delante de los socialdemócratas del SPÖ (con un 10,1% de los votos). Esto no significa que “un cuarto de la población sea antisemita o incluso nazi [...]”, apunta el periódico vienés. Sin embargo, aún queda un “número importante de votantes que se mantiene impertérrito ante los discursos” xenófobos y a veces antisemitas del candidato del FPÖ Dieter Egger. A esta gente “no le gusta que le digan lo que tiene que decir o pensar”, observa el periódico: una rebelión que los sondeos no asumen. El Partido de la Libertad sabe concentrar muy bien “ese potencial contra la sociedad dominante y la autoridad política”, hecho que ensombrece el panorama de las próximas elecciones del 27 de septiembre, que tendrán lugar en la provincia de Oberösterreich, concluye el diario Standard.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.