El "complot internacional" contra Silvio Berlusconi cuenta con un nuevo miembro. Miklós Harazsti, representante de la libertad de prensa de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha pedido al jefe del gobierno italiano que retire sus denuncias por difamación contra los dos diarios de izquierda La Repubblica y L'Unità. "El cuestionamiento permanente, incluso partidista, es un instrumento de la función correctiva de los medios de comunicación. El derecho a informar al público implica inevitablemente el derecho de los medios de comunicación a plantear preguntas", declaró Harazsti refiriéndose a las diez preguntas abiertas que La Repubblica dirige todos los días a Silvio Berlusconi sobre los escándalos de su vida privada. En su opinión, "los dirigentes políticos, por las funciones que desempeñan, deben aceptar un nivel de crítica mayor que el ciudadano de a pie", informa el Corriere della Sera.
Según El País, el bochorno cada vez mayor que producen los asuntos del presidente del Consejo en el ámbito internacional contribuye a acelerar su decadencia. Sus aliados estarían ya buscando a un sucesor, que podría ser el actual ministro de Economía Giulio Tremonti. "Ha comenzado la fase final del berlusconismo", comentó el presidente de la agencia de prensa italiana Ansa al periódico español. "El problema es que nadie puede decir cuánto durará esta fase".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.