En Austria se está produciendo un fenómeno que preocupa a Falter: "El exorcista, junto a la cama de los enfermos", titula el semanario, que señala que "el exorcista jefe de la diócesis de Viena practica 50 exorcismos al año”. “¿También en los hospitales?", se pregunta Falter, citando la celebración de un seminario organizado por el exorcista y el jefe del servicio de neuropsiquiatría del segundo hospital de Viena, para defender la tesis de que existe una obsesión más allá de la psicosis. Otros hechos apuntan en la misma dirección: "fundamentalistas católicos junto a la cabecera de los enfermos en los hospitales públicos de la ciudad” y “psiquiatras que tratan a sus pacientes con exorcistas". Se trata de prácticas que estigmatizan a los enfermos mentales al atribuirles la presencia del diablo. "Bienvenidos al catolicismo actual", ironiza el semanario. En lugar de adaptarse a las reformas del Concilio Vaticano II, la Iglesia austriaca atrae a sus fieles mediante una combinación de esoterismo, misticismo y ocultismo. El resultado es que las diócesis austriacas ya no pueden responder a todas las demandas de exorcismos".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.