Silvio declara la guerra a Europa
Con su siempre inspirado sentido del tiempo, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi ha elegido Polonia y la conmemoración del 70 aniversario del estallido de la Segunda Guerra Mundial para declarar la guerra a Europa. Claramente molesto por los comentarios de un portavoz de la Comisión sobre la devolución de 75 inmigrantes en el estrecho de Sicilia hacia las aguas de Libia, unido la cobertura crítica de la prensa italiana y europea del hecho, el Cavaliere declaró bravuconamente: “suspenderemos nuestro voto, bloqueando las funciones del Consejo Europeo a menos que quede claro que ningún Comisario o portavoz de la Comisión va a hacer declaraciones públicas sobre estos hechos”.
Después de la sorpresa inicial, las reacciones en Bruselas se han dirigido a minimizar el hecho, con la excepción del líder del PASD, Martin Schulz, que ha pedido a la Comisión que responda con claridad a lo que claramente constituye una intromisión. La Stampa informa de que no es la primera vez que Berlusconi se ha vuelto contra la Unión, pero nunca ha llegado tan lejos: “El presidente comunicador odia la comunicación, y el debate público italiano está en caída libre entre estupidez y palabras venenosas”, comenta el diario turinés. Por otra parte, Il Giornale, se pronúncia con loas a su propietario: “La intervención de Berlusconi en Danzig debe ser analizada a la luz de la historia”, afirma. “Cada vez que golpea al sentido común, ha encontrado nuevas fuerzas en la desacralización y la ruptura de los códigos tradicionales”.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.