Berlusconi o la diplomacia de los abrazos
"Besos y abrazos con Vladimir Putin, como siempre. Cumplidos y agradecimientos por parte de Recep Tayyip Erdogan… en Turquía, Silvio Berlusconi se siente como en casa". Así es como el Corriere della Sera resume la función del Primer ministro italiano en el acuerdo entre Rusia y Turquía sobre el gasoducto South Stream, que conectará el Mar Negro con el Mediterráneo.
Paolo Scaroni, administrador delegado de Eni, la agencia nacional italiana de energía, no oculta nada: "Las relaciones personales del presidente del Consejo en esta parte del mundo para nosotros son tan fundamentales como el aire que respiramos". La construcción del gasoducto South Stream, en la que participará Italia, podría competir con el proyecto Nabucco, ideado precisamente para suministrar gas a Europa sin pasar por Rusia. Gracias al gasoducto South Stream, Italia, desde el punto de vista energético, estará más vinculada con Rusia que con la Unión Europea. Pero para Silvio Berlusconi esto no supone ningún problema: "Jamás he recibido la menor crítica, ni en el G8, ni en otras cumbres internacionales", ha declarado antes de jactarse una vez más: "Conozco personalmente a todos los líderes de los países mediterráneos, de Túnez a Libia, de Argelia a Turquía, pasando por Egipto. Estas relaciones tienen un gran valor".
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.