Copenhague no debe olvidar el agua
Entre las muchas cuestiones (CO2, innovaciones tecnológicas, energía verde) que figuran en el programa de la conferencia internacional sobre el cambio climático que va a celebrarse en Copenhague el próximo mes de diciembre, el agua será la gran ausente. Sin embargo, tal como observa Riccardo Petrella, presidente del Instituto Europeo de Investigación sobre la Política del Agua (Ierpe) en el periódico Libération, el agua es uno de los recursos que se hallan más amenazados por el cambio climático. Según los estudios realizados por el GIEC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la Evolución del Clima), en 2050 el 60% de la población mundial corre el riesgo de habitar en regiones con graves carencias de agua. La escasez de este “oro azul” podría convertirse incluso en una de las causas principales de las guerras del siglo XXI. Pero “la energía post-petróleo”, el problema número uno para los países ricos, “ha ‘vampirizado’ las negociaciones acerca del cambio climático”, escribe Riccardo Petrella.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.