Francia bajo la amenaza de la explosión social
Desde el domingo pasado, los trabajadores de las empresas francesas New Fabris, Nortel y JLG, todos afectados por expedientes de regulación de empleo, afirman estar dispuestos a volar las fábricas para negociar sus indemnizaciones de despido. Muy a la moda estos últimos meses, "el secuestro de directores de empresa ha pasado a mejor vida" afirma Libération. Estas amenazas de explosión reflejan efectivamente un "incremento de la tensión". Esta radical "estrategia de la bombona de gas", como lo denomina el periódico francés, permite a los trabajadores llamar la atención de los medios de comunicación y de paliar la debilidad de los directores, dirigiéndose directamente a los poderes públicos. Para Guy Groux, sociólogo de conflictos sociales, "es una crisis del sindicalismo" en la cual los dirigentes "ya no consiguen (…) controlar a sus bases". Se plantea en fin el asunto de la eficacia de estas amenazas. "A diferencia del secuestro, que es un acto real, la amenaza de explosión se mantiene virtual", juzga Guy Groux. "Si no se lleva a cabo, se agota muy rápidamente".
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.