Una inflación de euros falsos
En la primer semestre del 2009 se han retirado de la circulación 413.000 billetes de euro falsos. “Una cifra récord” – como señala el rotativo belga De Standaard – que supone un aumento de un tercio con respecto al mismo periodo del año pasado. El Banco Central Europeo (BCE) no cree que haya motivos para la preocupación; los billetes falsos tan sólo representan el 0,0032%, dado que la cantidad total de billetes en circulación también ha aumentado. Los redactores del diario flamenco no comparten esta opinión: “El número de billetes en circulación ha crecido un 12,5% en los últimos treinta meses, mucho menos que la cantidad de billetes falsos detectados, que ha aumentado un 56%”. Habría que averiguar si el aumento de las incautaciones se debe a la labor policial o al auge de la falsificación. El BCE explica que no se han encontrado nuevas técnicas de falsificación, lo que es “motivo de esperanza” para De Standaard. En el primer trimestre del presente año se han desarticulado tres redes de falsificación, en Italia, Polonia y Bulgaria. “Quienes tengan la mala suerte de toparse con un billete falso, deben entregárselo a la policía sin demora y – por desgracia – sin esperar compensación alguna”, nos recuerda el diario.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.