Milada, el fin de la última casa "okupa" de Praga
Un ataque contra lo que queda del inconformismo en una ciudad apagada. Así califica Respekt la intervención de la policía checa, que el pasado 30 de junio vació Milada, la última casa okupa de Praga. Símbolo de la subcultura en trance de desaparición para unos, desprecio a los que pagan impuestos para otros, Milada divide a la prensa checa. La polémica se ha avivado cuando el ministro de Derehcos Humanos, el rockero y ex activista contre el régimen comunista Michael Kocáb vino al socorro de los esquatters para ofrecerles cobijo en un inmueble del centro de Praga pour un alquiler simbólico de una corona. Paradójicamente, esta acción «humanitaria» ha conducido a un fin un poco grotesco del «skating» en la República Checa, lamenta el semanario de Praga.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.