Los instrumentos de tortura se venden bien
Varios países europeos, entre los que figuran la República Checa, España, Italia, Hungría y Alemania, han sido directamente señalados en un informe conjunto hecho público el 17 marzo por Amnistía Internacional y la ONG Omega Research Foundation, por haber vendido a terceros países materiales como grilletes para dedos, esposas eléctricas y porras punzantes, usados en casos de tortura perfectamente documentados en al menos nueve Estados entre ellos, Estados Unidos, México y Georgia y ésto, a pesar de que desde 2006 existe una ley europea que prohíbe o restringe la exportación de material susceptible de ser usado en el maltrato de prisioneros. Euobserver señala que los países mencionados en el informe se habrían aprovechado de los vacíos legales en la materia, por ejemplo, exportando separadamente los elementos de los equipos o dándoles una denominación diferente con la intención de engañar a los agentes de aduanas.
"Aquellos que tienen la posibilidad de servirse de la tortura encontrarán siempre los medios de ponerla en práctica", comenta al respecto Zbyněk Petráček en Lidové Noviny, señalando que los artículos en cuestión son de uso corriente en los países exportadores y se usan para garantizar la seguridad de las fuerzas del orden. La Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo debe examinar los avances en la aplicación del reglamento en cuestión el próximo 18 de marzo.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.