Temporal mortal sobre la costa atlántica
"Nos ha atacado el mar": así titula Libération en su portada las declaraciones de un superviviente del temporal Xynthia, que ha dejado a su paso cincuenta muertos en el Oeste del país, en la noche del 27 al 28 de febrero. Este temporal, el más grave desde 1999 (92 muertos), desató una combinación de "vientos violentos (de más de 130 km/h), fuertes mareas, lluvias torrenciales y crecidas de los ríos que han producido roturas de diques, caídas de árboles, hundimientos de tejados, cortes de electricidad, retrasos en el transporte ferroviario y aéreo… ", relata el diario. Éste además establece un paralelismo con el seísmo que azotó a Chile prácticamente al mismo tiempo. En los dos países las catástrofes naturales han producido estragos limitados teniendo en cuenta su intensidad, gracias a "la existencia de un Estado estable y competente, que evita las aberraciones arquitectónicas y organiza los servicios de emergencias. Los chilenos, al igual que los franceses, cuentan con numerosos funcionarios competentes. Deben sentirse afortunados por ello".
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.