El fin de El Dorado verde
La República Checa no tiene ni sol ni viento y sin embargo, en su territorio prospera el negocio de la energía solar y eólica, hasta el punto de que comienza a parecer "una proliferación cancerosa", tal y como señala Hospodářské noviny. Ante la avalancha de demandas de particulares y empresas y también de los especuladores atraídos por las subvenciones "patológicamente altas" (representan las mayores en la UE), ČEZ, el principal productor y distribuidor de energía eléctrica del país, ha decidido suspender la concesión de autorizaciones de conexión de las centrales eólicas o fotovoltaicas a su red. En enero se han unido a la red 700 nuevas centrales y a este ritmo, las subvenciones costarían al Estado 800.000 millones de coronas checas (alrededor de 31.000 millones de euros) de aquí a 2030. Por otra parte, "la expansión de la energía subvencionada ha hecho que se dispare el precio de la electricidad", explica el diario de Praga, ya que el precio de compra por parte de ČEZ es más del doble del precio de reventa a sus clientes.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.