Los eurodiputados 'pasan' de Swift
''Por los pelos”, suspira Tageszeitung, sin ocultar su satisfacción por el rechazo del “espionaje de las transferencias bancarias” por parte de las autoridades estadounidenses votado por los eurodiputados el pasado 11 de febrero. Los norteamericanos ya no podrán acceder a partir de ahora a los datos bancarios de los ciudadanos europeos para luchar contra el terrorismo. La manzana de la discordia se llama Swift, nombre del servidor donde quedan registrados los datos. El Parlamento anula de este modo un acuerdo firmado a finales de noviembre por los ministros de Interior, poco antes de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que otorga a los parlamentarios la competencia en este terreno. El periódico berlinés estima que sin esta reacción del Parlamento, los gobiernos “habrían podido concluir que el secretismo, la intimidación y el aplazamiento deliberado son estrategias que dan resultado”. Tradicionalmente sensible a las libertades públicas y a la protección de los datos, el TAZ celebra la perspectiva de unas negociaciones “de igual a igual” entre la UE y Estados Unidos sobre los valores de “libertad o seguridad”. El Spiegel Online, por su parte, estima que este voto será una fuente de tensiones transatlánticas y subraya que los estadounidenses podrán negociar el intercambio de estos datos a nivel bilateral.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.