Papandreu promete sangre, sudor y lágrimas
Tal y como anuncia en primera plana el diario ateniense To Ethnos, los griegos deberán prepararse para sufrir un "triple choc": "una subida de impuestos, la ampliación de la edad legal para la jubilación y la congelación de los salarios". Con el Consejo Europeo del 11 de febrero a la vuelta de la esquina, el Gobierno de Yorgos Papandreu ha multiplicado las reuniones de crisis y ha presentado los puntos principales de su plan de austeridad, la supuesta solución a unas finanzas públicas gravemente afectadas por la deuda abismal del país. Bruselas ha vigilado de cerca la situación en Grecia, ante el temor de que la crisis en este país pudiera afectar a la estabilidad del euro. Por su parte, los funcionarios griegos – a los que se les ha pedido que "prediquen con el ejemplo" aceptando una bajada en su sueldo real – han anunciado una huelga nacional para el 10 de febrero.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.