La incierta seguridad de los aeropuertos
El debate sobre la seguridad en los aeropuertos se ha reabierto en Munich. El 20 de enero, un desconocido cuyo ordenador activó la alarma de los detectores de explosivos, pudo huir con toda tranquilidad con su portátil. No se alertó a la policía hasta 10 minutos más tarde. A pesar del cierre de la terminal y de la evacuación de gran parte de los pasajeros, el hombre sigue en paradero desconocido. “¿Dónde está el hombre del portátil?”, se burla el Frankfurter Allgemeine Zeitung. El diario indica que el 20 de enero, durante la reunión de los ministros europeos de Justicia y Asuntos de Interior en Toledo, “los ministros alemanes probablemente recibieron comentarios sarcásticos o incluso de preocupación sobre la ‘minuciosidad alemana’”. Tras esta reunión, a la que asistió la secretaria estadounidense de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, los europeos decidieron reforzar los controles en los aeropuertos. Pero, como observa El Periódico, la resolución adoptada “ha permitido a los europeos posponer la discusión sobre la instalación de escáneres corporales” en los aeropuertos, y “a los norteamericanos, asociar más si cabe a su estrategia la diseñada por los Veintisiete”.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.