En busca del nombre perdido
Tras la Segunda Guerra Mundial numerosas familias judías francesas decidieron afrancesar su patronímico ante la amenaza del antisemitismo y para facilitar su integración. Así, los Rozenkopf se convirtieron en los Rosent, los Rubinstein en los Raimbaud o los Wolkowicz en los Volcot. “Algunos de sus hijos, en busca de sus raíces, intentan hoy ‘recuperar’ su apellido de origen”,observa Libération. Reunidos entorno al colectivo 'La Force du Nom' (la fuerza del nombre), acaban de defender su causa ante el Consejo de Estado (la más alta jurisdicción administrativa).“Si bien todo extranjero puede afrancesar su apellido, está prohibido hacer lo contrario”, añade el diario, “mientras que en Estados Unidos, la posibilidad de recuperar el apellido existe desde hace varias décadas”.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.
Dos bandos, dos tesis y dos visiones de Francia: dieciocho años después de la masacre de 800.000 tutsis, la función de París sigue suscitando una intensa polémica que cambia según las investigaciones judiciales.
Los amantes del patrimonio se indignan al ver cómo Grecia desvirtúa sus monumentos antiguos para complacer a los turistas. Sin embargo, hace lo mismo que el resto de Europa.