No es fácil prohibir el burka
"Prohibir el burka en Francia, sí. Pero, ¿Cómo?" El asunto, señala Libération, divide cada vez más a la mayoría de la derecha. El 12 de enero, para poner término a estas divisiones, el Primer ministro François Fillon, ha propuesto una "resolución” (texto no vinculante) del Parlamento contra el burka, lo que no es más que una forma de ganar tiempo antes de imponer una ley prohibiendo simple y llanamente el uso del burka en los espacios públicos. En este caso, comenta el periódico, “Francia sería el único país del mundo que encargue a sus policías abordar en las calles a mujeres jóvenes que son más víctimas que culpables.”. Numerosos juristas consideran que una ley semejante plantearía problemas jurídicos, ya que contradice el principio de libertad de religión, garantizado “a nivel constitucional e internacional”, principalmente por la Convención Europea de Derechos Humanos. Dinamarca, país que había considerado anteriormente la prohibición, tuvo que desistir precisamente por esta razón.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.
Dos bandos, dos tesis y dos visiones de Francia: dieciocho años después de la masacre de 800.000 tutsis, la función de París sigue suscitando una intensa polémica que cambia según las investigaciones judiciales.
Los amantes del patrimonio se indignan al ver cómo Grecia desvirtúa sus monumentos antiguos para complacer a los turistas. Sin embargo, hace lo mismo que el resto de Europa.