Irlanda cuestionada en Estrasburgo
En Irlanda todas las formas de aborto son ilegales y (en teoría) están penadas por la ley. Durante la amarga campaña de Lisboa de este año, gran parte de la derecha católica sostuvo que una mayor integración europea conduciría a su legalización. Quizá estos temores estén a punto de confirmarse con el artículo de portada del Irish Times de hoy, en el que se informa de que tres mujeres irlandesas están pidiendo al Estado que rinda cuentas ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Las mujeres alegan que pusieron en riesgo su salud al verse obligadas a viajar al extranjero (por ejemplo, a Gran Bretaña) para abortar. Una de las principales líneas de investigación, según el diario dublinés, “se centrará en si la ley contra el aborto viola un artículo clave del Convenio Europeo de los Derechos Humanos.” Como signatario del Convenio Europeo de los Derechos Humanos (ahora incorporado en la ley irlandesa), el gobierno está obligado a desarrollar cualesquiera de las decisiones que tomen los tribunales.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.
Dos bandos, dos tesis y dos visiones de Francia: dieciocho años después de la masacre de 800.000 tutsis, la función de París sigue suscitando una intensa polémica que cambia según las investigaciones judiciales.
Los amantes del patrimonio se indignan al ver cómo Grecia desvirtúa sus monumentos antiguos para complacer a los turistas. Sin embargo, hace lo mismo que el resto de Europa.