Suecia en el tablero del Báltico
La celebración de la cumbre UE-Rusia le brinda la oportunidad al diario Svenska Dagbladet para volver a hacer hincapié en la política exterior y de defensa sueca: “con la inminente entrada en vigor del tratado de Lisboa, el cual estipula la obligación que tienen los países miembros de intervenir para apoyarse unos a otros en caso de ser atacados por un país tercero, Suecia ha cambiado su política. En adelante, si uno de los Estados bálticos fuera el objetivo de una agresión armada, Estocolmo tendría la obligación de intervenir militarmente”. Este cambio se produce en el momento en que Rusia muestra sus músculos en el Báltico, apunta el diario sueco: en el mes de septiembre, Moscú ha realizado el ejercicio militar más importante de estos últimos diez años, con un escenario en el que la OTAN ataca a Rusia. “Esos ejercicios aún no constituyen una amenaza”, apunta el diario, que considera que “la gran pregunta es saber cómo actuará Rusia en el futuro, puesto que la nueva generación de rusos está creciendo en un espíritu antioccidental”.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.