Un juez sacraliza la ecología
¿Acaso se está convirtiendo el ecologismo en el nuevo Evangelio del siglo XXI? Bien podría parecerlo en el caso del Reino Unido, donde un juez ha sentenciado que las “creencias ecologistas merecen la misma protección en el entorno laboral que las convicciones religiosas”, según un titular de The Independent. Esta resolución histórica pone punto y final a un pleito iniciado por Tim Nicholson, ex directivo de una inmobiliaria, que alega que su despido el pasado año fue consecuencia directa de sus ideas ecologistas, fuente de conflictos entre él y los altos directivos de la empresa. Ante un tribunal laboral – según afirma el diario londinense – , Nicholson “solicitó que se le permitiera recurrir a una legislación especial que protegía el derecho de los individuos a profesar creencias religiosas o filosóficas en el trabajo”. Esta decisión implica que los trabajadores discriminados por manifestar ideas firmes sobre la posición de las empresas ante los recortes de emisiones de carbono o la eliminación de residuos podrían reclamar indemnizaciones a sus empleadores. Los ideales de Nicholson se extrapolan a toda su vida, continúa The Independent. “Ya no viaja en avión, ha reformado su casa para convertirla en un espacio más ecológico y dice temer por el futuro de la especie humana”.
“Hitler”, “Poder Ocupante": siempre se trata de lo mismo. Berlín se esfuerza en la resolución de la crisis del euro, pero, como respuesta, se compara su comportamiento con el de los nazis. Die Zeit valora la forma en la que los alemanes deberían responder.
En 2013, Marsella será Capital Europea de la Cultura. Pero de momento, la segunda ciudad de Francia es noticia por los ajustes de cuentas a golpe de kalashnikov entre los traficantes de droga, que controlan barrios enteros.
La quiebra de Grecia todavía no ha sido descartada, y ello pondría en peligro al Banco Central Europeo. Para evitarlo, los Estados deben pagar y entregar garantías a la institución, considera el economista Melvyn Krauss.