A falta de carreteras, los rumanos vuelan
"Los únicos rumanos felices de que no tengamos autopistas ni TAV son los pilotos de aviación", escribe Gândul. En un país de 238.000 kilómetros cuadrados, que cuenta solamente con tres autopistas dignas de ese nombre y ninguna línea ferroviaria de alta velocidad, el tráfico aéreo está en pleno apogeo.
"Los 17 aeropuertos del país han registrado un tráfico de 9,1 millones de personas, con una cifra de negocios de más de 600 millones de euros", informa el periódico de Bucarest. "Una mejor infraestructura ferroviaria y de carreteras hubiera significado un menor desarrollo del sector aéreo", se felicita el director del departamento de aviación civil del ministerio de Transportes, Catalin Radu. "Los 6 o 7 años que aún son necesarios para terminar de construir las infraestructuras terrestres son una verdadera oportunidad para los aeropuertos".
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.