Karel Gott canta, Václav Klaus baila
La víspera del vigésimo aniversario de la Revolución de Terciopelo, el presidente checo Václav Klaus concedió la medalla del mérito, una de las más altas distinciones del país, a la estrella del pop Karel Gott. “¿Merece Gott dicha medalla?”, reza un titular del diario Mladá Fronta DNES, que observa que el cantante entra a formar parte, desde este momento, de la élite checa. Y es que el personaje sigue dividiendo a la opinión pública.
Para algunos, Karel Gott es “un monstruo” que estuvo al servicio del régimen comunista y ha adormecido a la sociedad con sus canciones “vacías y pegadizas”. Los críticos, por su parte, no pueden perdonarle su apoyo a la contracarta lanzada por el régimen comunista contra la Carta 77, recuerda asimismo el periódico de Praga.
Para otros, Karel Gott, de setenta años, sigue siendo un icono cuya “popularidad ha traspasado fronteras” incluidas las del muro de Berlín. No obstante, en opinión del semanario Respekt, “comparado con el boicot del Tratado de Lisboa y su acercamiento a Rusia”, este honor no es más que “una provocación anodina”.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.