Copenhague amenaza los bosques tropicales
The Independent lo advierte en primera plana: “El tratado de los bosques tropicales, herido de muerte”. Del tratado sobre la deforestación que debería firmarse en la Cumbre del Clima que se celebrará en la capital danesa en diciembre se ha eliminado un texto clave que prohíbe “la transformación de bosques naturales en cultivos forestales”. Tal y como afirma un ecologista al que cita el diario, si no se contempla de nuevo esta salvaguardia, “nos hallaremos en una situación en la que los países terminarán cobrando por convertir sus bosques naturales en palmerales”, especie destinada, a menudo, a la producción de biocarburantes.
El informe señala, asimismo, que la deforestación “genera en la actualidad casi el 20% de las emisiones anuales de dióxido de carbono (CO2), más que todos los medios de transporte del mundo juntos”. Precisamente por este motivo, el acuerdo de Copenhague dedica una sección a REDD, el programa en el que colabora la ONU para la “Reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal”. Greenpeace ha instado a los dirigentes de la UE a que repongan la prohibición en el curso de las negociaciones preliminares del tratado, que comenzarán en Barcelona la próxima semana.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.
Dos bandos, dos tesis y dos visiones de Francia: dieciocho años después de la masacre de 800.000 tutsis, la función de París sigue suscitando una intensa polémica que cambia según las investigaciones judiciales.
Los amantes del patrimonio se indignan al ver cómo Grecia desvirtúa sus monumentos antiguos para complacer a los turistas. Sin embargo, hace lo mismo que el resto de Europa.