¿El final de los okupas?
¿Estaremos ante el fin del clima de tolerancia hacia los okupas? En cualquier caso, es lo que desea una parte del entorno político neerlandés. Los cristianodemócratas (CDA y ChristenUnie) y los liberales (VVD, la oposición) proponen castigar a los okupas con hasta un año de prisión, anuncia De Volkskrant en su portada. El diario de Ámsterdam explica que el movimiento okupa "se ha considerado durante mucho tiempo un acto de justicia social". Por consiguiente, teóricamente se prohíbe okupar, pero se tolera si el edificio ha estado deshabitado como mínimo desde hace un año.
El diario neerlandés cede la palabra a un okupa de la población de Bolduque que denuncia el "brusco viento neoliberal" y "el egoísmo rastrero […] la solidaridad ya no es algo habitual". Teme también que una prohibición "destruya toda una cultura. Hay que pensar en los espacios culturales […] en los "weggeefwinkels" [establecimientos de ocasión donde los artículos son gratuitos]. Además, los templos de la música como Paradiso y De Melkweg tienen sus raíces en el movimiento okupa, que ha generado un sinfín de cosas preciosas".
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.
Dos bandos, dos tesis y dos visiones de Francia: dieciocho años después de la masacre de 800.000 tutsis, la función de París sigue suscitando una intensa polémica que cambia según las investigaciones judiciales.
Los amantes del patrimonio se indignan al ver cómo Grecia desvirtúa sus monumentos antiguos para complacer a los turistas. Sin embargo, hace lo mismo que el resto de Europa.