Bélgica se aferra al átomo
Las tres centrales nucleares más antiguas de Bélgica, así las otras tres de más reciente construcción, se mantendrán en servicio hasta el 2025, anuncia De Standaard. El ministro de Energía, el socialista Paul Magnette, ha tomado esta decisión después de examinar el informe Gemix, en el cual expertos internacionales pronostican problemas de abastecimiento de energía. Una ley aprobada en 2003, estipulaba que estas centrales debían ser cerradas en 2015. Electrabel, el proveedor belga de electricidad, perteneciente el grupo francés GDF-Suez, deberá ingresar en el Estado una parte fija de sus ingresos, invertir en energías renovables y mantener los precios a un nivel aceptable.
Los Verdes han denunciado inmediatamente este "regateo entre Electrabel y el gobierno". Citada en De Morgen, la diputada verde Tinne Van der Straeten, estima que "a cambio de algunos cuantos céntimos para su presupuesto", el ministro garantiza el monopolio y los beneficios para Electrabel que serán "en su totalidad remitidos a Francia". "Los franceses descorcharán champán", dice la diputada, recordando que "en ningún otro país hay centrales nucleares tan antiguas como en Bélgica"
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.
Dos bandos, dos tesis y dos visiones de Francia: dieciocho años después de la masacre de 800.000 tutsis, la función de París sigue suscitando una intensa polémica que cambia según las investigaciones judiciales.