Tony Blair, ¿el primer hombre de Europa?
¿Podría convertirse Tony Blair en el primer Presidente de la UE? Esta es la pregunta que plantea The Independent en la portada de su suplemento Life. En caso de que Irlanda apruebe el Tratado de Lisboa en el referéndum del 2 de octubre, “comenzaría el debate en serio sobre quién sería el mejor candidato a ocupar el nuevo y grandioso puesto de Presidente de la UE a tiempo completo que se creará con el tratado”. Aunque Blair evita el asunto y prefiere centrarse en su función como enviado especial de Estados Unidos, Rusia, Naciones Unidas y la Unión Europea a Oriente Próximo, el Primer ministro británico Gordon Brown apoya su candidatura. Los observadores además opinan que Angela Merkel y Nicolas Sarkozy también están a su favor. Sin embargo sigue existiendo una profunda hostilidad de la izquierda europea hacia el ex Primer ministro. “Es fácil recordar los motivos”, comenta The Independent: “el Atlanticismo, no haberse unido al euro, la deferencia que se percibía hacia la opinión euroescéptica exacerbada por la prensa, la agenda económica liberal, de libre mercado y libre comercio y sobre todo, Irak”. Sin embargo, tal y como señala el antiguo ministro europeo Denis Macshane, "todos los grandes personajes europeos, desde Churchill hasta De Gaulle" tenían fallos, pero también tenían "la visión y la capacidad de comunicación que hasta los enemigos más acérrimos de Tony no pueden negar que posee”.
Los jóvenes lituanos emprenden el mismo camino que sus antepasados, el de la emigración. Empujados por la crisis y el paro, decenas de miles abandonan el país en busca de una vida mejor. Sus principales destinos son las islas británicas y Escandinavia, precisa el semanario Veidas.
La reunión del Eurogrupo no ha servido para espantar el fantasma de la bancarrota griega. Aunque sobre Atenas recae gran parte de la responsabilidad de la crisis, la UE y sus socios también deberían cargar con la que les corresponde. Su mensaje confuso y la ausencia de una estrategia han convertido un problema que podría haberse solucionado en un verdadero caos, considera La Stampa.
Atenas se enfrenta a la disyuntiva de aceptar nuevas medidas de austeridad o correr el riesgo de salir de la eurozona el mismo día en el que se reúne el Eurogrupo. El diario To Vima lamenta que los políticos locales no hayan sabido evitar esta situación.