Independientemente de lo que piensen los tabloides británicos, la Guerra de los Cien Años y Waterloo son parte de la historia. Esta semana, Francia y Reino Unido han decidido iniciar una cooperación militar sin precedentes en la agitada crónica de sus relaciones y sin equivalente en Europa.
El 2 de noviembre, Londres y París acordaron crear una "fuerza expedicionaria conjunta" de 5.000 hombres y compartir sus dos portaaviones a partir de 2020. También han contemplado cooperaciones industriales en materia de aviones no tripulados, satélites o medios de comunicación. Pero el compromiso más sorprendente y el más simbólico es el uso por parte del ejército británico de los equipos franceses de simulación en los ensayos nucleares a partir de 2014.
Este último punto constituye un gran salto cuantitativo, ya que afecta al núcleo de la doctrina de defensa francesa, basada desde la época de Gaulle en la soberanía nacional, mientras que el arsenal nuclear británico depende de Estados Unidos. De hecho, este aspecto une las dos filosofías de la defensa de Europa: una defensa garantizada por la OTAN bajo la protección nuclear estadounidense y una defensa europea asociada con la OTAN, pero con autonomía. Y más cuando en 2009, Francia volvió a integrarse en el mando integrado de la OTAN.
Este acuerdo es una buena y una mala noticia para Europa. La buena noticia es que al dar este paso, Francia y Reino Unido abren la puerta a las sinergias europeas en un ámbito fundamental para la influencia de la UE en el mundo. Pero con la condición de que los dos países salgan del contexto de una cooperación bilateral. Y ahí es donde está la mala noticia. Porque, tal y como apunta el editorialista español José Ignacio Torreblanca en el diario El País, el acuerdo del 2 de noviembre "olvida" mencionar la política europea de seguridad y defensa. Como si este acercamiento histórico tan sólo estuviera motivado por la necesidad de ahorrar en tiempo de crisis.
En 1998, en Saint-Malo, Jacques Chirac y Tony Blair se comprometieron a hacer avanzar la Europa de la defensa mediante una cooperación más estrecha entre los dos países. Pero con la guerra de Irak se trastocaron estos planes. Para que resurja esta ambición, Nicolas Sarkozy y David Cameron tendrán que añadir una visión política a la armonía militar.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.