Una vez más, Europa mira con recelo a su vecino ruso. Una vez más, con la actitud de éste cuesta estar tranquilos. Por si hubiera ya pocas dudas sobre la naturaleza de los incendios forestales que arrasan el oeste de Rusia, pues el país sufre una canícula sin precedentes, la gestión de los mismos por parte de las autoridades rusas genera aún más preguntas, sobre todo en lo que respecta a la extensión real de los incendios, a los riesgos relacionados con la presencia de lugares "sensibles" en su recorrido, a las medidas adoptadas para evitarlos y a los motivos que han llevado a Moscú a negarse a pedir ayuda a Europa.
Esta opacidad y esta inercia recuerdan las peores lacras de la época soviética. Al igual que el naufragio del submarino Kursk hace diez años puso en evidencia la incapacidad de las autoridades rusas para hacer frente a las catástrofes, su actitud actual parece indicar que las cosas no han evolucionado mucho en el país. ¿Cómo confiar en las autoridades rusas cuando aseguraron que no existían altos índices de radioactividad después de que 4.000 hectáreas de bosques quedaran contaminadas tras la catástrofe de Chernóbil? ¿Cómo fiarse de ellas cuando, tras una reciente conversación con la Alta representante de Asuntos Exteriores de la Unión, que demostraba la solidaridad de los europeos y le ofrecía ayuda de la UE, el jefe de la diplomacia rusa se olvidó de informar del despliegue de baterías de misiles S-300 en Abjasia, cuando se iba a hacer un anuncio sobre esta cuestión algunos minutos después?
Sin caer en la paranoia de la que dan muestra a veces los antiguos países satélites de la URSS, la UE debería mostrar más seguridad y firmeza en sus relaciones con Moscú. Una cooperación sólida con Rusia sólo podrá construirse sobre la base de la confianza y el respeto mutuo. Gian Paolo Accardo
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.