Disipada la nube de cenizas del volcán Eyjafjalla, los vientos de pánico que se han adueñado de Europa desde que el espectro de la quiebra griega planea sobre la moneda única han vuelto a coger fuerza. El temor a un efecto dominó que arrastre a los países más vulnerables de la zona euro- ya ha afectado a Portugal y a España- se ha esparcido en función de las oscilaciones en las calificaciones de su deuda soberana.
Estas notas que supuestamente evalúan la capacidad de los Estados para reembolsar sus deudas son atribuidas por tres grandes agencias (Standard & Poor's, Moody's y Fitch), que comparten el mercado en situación de oligopolio. Estas mismas compañías que no vieron venir la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos, con las consecuencias que ya conocemos, han tardado su tiempo en darse cuenta de lo que sucedía en Atenas, que había maquillado sus cuentas para permanecer dentro de los parámetros de la moneda única.
Ahorq ponen a prueba los nervios de los europeos: basta que la nota de un "PIG" (país 'no virtuoso' en inglés) sea rebajada para que el escenario del fin del euro se perfile. Al mismo tiempo, los europeos se familiarizan con series de letras que, en lenguaje financiero, califican el riesgo que su país representa para los inversores: AAA, AAB, BBB, BB+, y continúan.
Otra combinación de letras que conoce estos días sus minutos de gloria es BHV, acrónimo de la circunscripción bilingüe de Bruselas-Hal-Vilvorde. Su división supone otro escollo en las tensiones entre flamencos y francófonos belgas y la ausencia de acuerdo entre ellos ha propiciado la enésima caída del gobierno de Yves Leterme, el mismo que supuestamente debe asumir la presidencia de turno de la Unión dentro de dos meses.
Gian Paolo Accardo
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.