"¿Diría que se siente más bien optimista con respecto al futuro de la Unión Europea?". El 58 % de los europeos (procedentes de 30 países) a los que el Eurobarómetro planteó esta pregunta en los pasados meses de octubre y noviembre respondieron afirmativamente. Pero el 61 % de ellos piensa que "para los niños de hoy la vida será más difícil que para los de su generación". El 46 % de estos mismos europeos estima que "a la UE le faltan ideas y proyectos", pero el 75 % asegura que "es indispensable para responder a los retos mundiales"…
Estas respuestas contradictorias esbozan el retrato de una Europa semejante al de una heroína de una Bildungsroman, repleta de ambiciones y contradicciones, sometida a los avatares y a la suerte de un destino caprichoso. En esta saga, los que se alegran del camino recorrido aceptan los valores de "clan". Es el caso del 57 % de las personas interrogadas, que afirman haberse beneficiado de la adhesión de su país a la UE. Entre ellas, los más satisfechos son los españoles, los franceses y a pesar de o a causa de la crisis, los irlandeses. Junto a ellos, algunos miembros de la gran familia, en concreto el 31%, muestran sonrisas inmóviles y miradas descontentas y en este grupo se sitúan en primer lugar los letones y los británicos.
La cuestión no es buscar al culpable, sino saber cómo reunir un poco más a la familia. La UE, que ha sido incapaz de reaccionar de un modo realmente colectivo tras el terremoto del 12 de enero en Haití, debe encontrar una vía de acción para responder a las expectativas y a las preguntas de sus ciudadanos. En el momento en el que los temores sobre el futuro del automóvil en Europa han puesto de manifiesto el impacto de la crisis, se ha encontrado esta vía de acción: el 69 % de los europeos señalan al restablecimiento económico como "la principal prioridad de la Unión Europea en los próximos años".
Iulia Badéa-Guéritée
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.