Cuatro lecciones de inglés
Presseurop
11 agosto 2011
Escuchas ilegales, un tabloide de la prensa amarilla y un magnate sin escrúpulos. El caso que ha provocado el cierre del News of the World y la comparecencia de Rupert Murdoch ante el Parlamento británico tiene todas las características para convertirse en el punto de mira de las críticas más despiadadas de una prensa poco dada al amarillo como la española. A pesar de ello, los artículos publicados en los diarios nacionales de mayor tirada demuestran que un caso como el del veterano periódico inglés también puede dar pie a una reflexión crítica sobre el papel de los medios y su relación con el poder político y los ciudadanos.
En los días más agitados del affaire de las escuchas ilegales del News of the World, las críticas al modo de hacer periodismo del grupo de Rupert Murdoch han sido constantes desde las publicaciones británicas. También desde otros medios de prestigio internacional como Le Monde, que en un editorial celebraba el derrumbe del sistema Murdoch y lo definía como “una forma brutal y sin escrúpulos de mezclar negocios y política.”
En los periódicos españoles no han faltado artículos que descalifiquen la forma de hacer periodismo del magnate australiano, como el publicado en la tercera de ABC por Darío Valcárcel, director de Política Exterior, pero también han aparecido un buen número de textos que han ido más allá y han reflexionado sobre la función de los medios de comunicación en democracia y su situación en España.
“El Watergate británico.” Así es como lo ha definido el ABC en un editorial en el que llama la atención sobre una de las funciones más importantes de los medios de comunicación, (“denunciar la corrupción para defender a la sociedad”), y celebra la respuesta de la democracia británica.
El Mundo también ha elogiado desde sus páginas de opinión al sistema parlamentario británico al mismo tiempo que ha alarmado del peligro de la criminalización de los medios de comunicación, que según Víctor de la Serna, uno de sus directores adjuntos, puede dar lugar a la promoción de leyes especiales de restricción de los medios informativos con unas consecuencias funestas tanto para “los medios que practican con profesionalidad el reporterismo investigativo” como “para los ciudadanos”.
El País, en sus editoriales, también ha rechazado nuevas regulaciones para la prensa y ha criticado la cercanía entre periodistas y políticos en Gran Bretaña, “demasiado revueltos para la salud del sistema democrático.” En esta misma línea se ha expresado José Ignacio Torreblanca, que en un artículo se pregunta si actualmente los partidos y los medios buscan ciudadanos a los que servir o de los que servirse, y se lamenta de las ocasiones en las que “los lectores de periódicos dejan de ser tratados como ciudadanos, los políticos dejan de actuar como representantes de la soberanía popular y los periodistas dejan de ser honestos intermediarios que transmiten información.”
En las páginas de La Vanguardia, por otra parte, el periodista y escritor Gregorio Morán ha analizado la inexistencia de prensa amarilla en España y lo ha achacado a que “exige algo que la gente no está dispuesta a hacer todos los días: leer.” Defiende que el cierre del News of the World se ha producido por la presión de los ciudadanos, algo que en España no podría pasar por la fragilidad de la opinión pública, cuya prueba más contundente es "la imposibilidad de abordar la televisión basura y las falsedades manifiestas en las informaciones.”
Parece, por tanto, que de este controvertido caso el periodismo español puede aprender varias lecciones, como ha indicado Jaume Guillamet en un artículo en El País. El catedrático de la Universidad Pompeu Fabra subraya cuatro aspectos de la prensa británica: la importancia de los periódicos populares dominicales como función de vía de acceso a la lectura, el cuestionamiento de los métodos del sensacionalismo, la existencia de organismos de autorregulación y la independencia y la función crítica de la prensa.
Aquí se han mencionado algunas de ellas y se han omitido otras porque, obviamente, cada medio tiene su lección preferida.
Alvaro Jimena Licenciado en Periodismo e investigador en Historia de la Integración Europa en la UCM