Ciencia y Medio Ambiente Energía

Alemania: El incierto camino de la era postnuclear

31 mayo 2011
Presseurop

Alemania abandonará la energía nuclear como muy tarde en 2022. Los oponentes a la energía atómica han acogido con alegría la decisión de Angela Merkel, pero con ella se plantean muchas preguntas sobre el futuro, según estima la prensa alemana.

El Gobierno tomó la decisión la noche del domingo al lunes: Alemania abandonará la energía nuclear como muy tarde en 2022. Desde ahora, siete centrales de un total de 17 permanecerán cerradas. El resto se irá paralizando de forma progresiva en los próximos 10 años y se sustituirán por energías alternativas cuyo desarrollo deberá ahora impulsar el país. Es como el día festivo en la prensa anti-nuclear, o casi. En Berlín, el diario Tageszeitung resucita en su portada una pegatina mítica de los inicios del movimiento anti-nuclear en Alemania, adornada con su nueva heroína: la canciller Angela Merkel. Pero tal y como afirma el diario alternativo, la lucha aún no ha acabado:

"Hace sólo seis meses, tras la imposición de Merkel, las centrales nucleares debían permanecer activas hasta 2030. Hoy, la mitad se ha desconectado de la red. […] Al contrario que en la salida de lo nuclear decidida en 2000 por la coalición rojo-verde [bajo Gerhard Schröder], ya no existe ninguna oposición que desee anular esta decisión. […]. Finalmente, el giro energético puede entrar en una nueva fase y ser irreversible de aquí a 2020. Ahora que el fin de lo nuclear se va a regular, es necesario hacer desaparecer el carbón y se necesita un plan para reducir el consumo de petróleo y de gas“.

En Múnich, el Süddeutsche Zeitung intenta anticiparse a las críticas.

"Ha llegado el momento de entender el fin de lo nuclear como una oportunidad y no sólo como una privación, como un veneno para la industria o como un extraño elemento aislado en medio de una economía internacional impulsada por lo nuclear. La salida [de lo nuclear] ofrece grandes oportunidades si se entiende como una reconversión, como una entrada en la era solar con gran potencial en el ámbito económico. Si el asunto se aborda de la forma correcta, Alemania se encontrará a la vanguardia de un giro que cada nación de la tierra deberá realizar debido a los límites del planeta. Un giro que se no sólo acaba con las centrales en Alemania, sino sencillamente con las energías fósiles“.

El plan merece el adjetivo de "ambicioso", reconoce el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, para el que dicho término también es reflejo de su escepticismo. El diario conservador señala que la decisión costará 2.000 millones de euros al año al Estado y que "será necesario responder a la pregunta de dónde se obtendrá la energía y si podrá producirse de forma segura y fiable". "Quien no lo pueda garantizar, actúa cuanto menos de forma negligente al detener las centrales", estima FAZ, que apunta a las numerosas incógnitas de los próximos 10 años y los esfuerzos necesarios para reestructurar la red eléctrica alemana. La consecuencia es que será principalmente el consumidor el que tendrá que pagar la factura. "La salida de lo nuclear no es gratuita, la pagará todo el mundo".   El hecho de que una decisión así se haya tomado con precipitación, haya estado impulsada por la emoción de la catástrofe de Fukushima y vaya en contra de las promesas realizadas a los electores, hace que Die Welt se enfurezca. El diario de Berlín apela a la resistencia contra este "solo anti-democrático", en Alemania, pero también en Europa. "Si un Estado fundador tan poderoso como Alemania quiere implicar a Europa y al mundo en una nueva vía energética, habría sido indispensable afrontar este proyecto a nivel europeo, una tarea de gran envergadura. Necesitamos tiempo y tenemos ese tiempo". El diario conservador lamenta que Angela Merkel haya tomado la decisión "sin respetar las posiciones de los demás Estados de la UE y sobre todo sin ninguna sensibilidad con respecto a la división entre el este y el oeste de Europa sobre la cuestión nuclear". Para Die Welt,

"Alemania ha actuado por libre, asumiendo una función de vanguardia que parece una postura moral y que no suscitará únicamente entusiasmo más allá de las fronteras alemanas. La noción de desarrollo sostenible implica también no dejarse llevar por las agitaciones momentáneas, que se tome el tiempo necesario, que se sepa que en la salida de lo nuclear aún no está la respuesta a las preguntas complejas sobre las fuentes energéticas del futuro. Asistimos al nacimiento de una alianza profana entre los que quieren gobernar con el puño y los que aspiran a la exclusión del Parlamento y de la opinión pública bajo una presión ecológica que parece una postura moral. Es algo que nuestro país no puede aceptar".