Política Ampliación

Croacia: ¿Quién se acuerda de Europa?

12 abril 2011
Tportal Zagreb

"Jadranka vete" : un manifestante pide la dimisión del primer ministro croata, Zagreb, 28 de febrero de 2011.

"Jadranka vete" : un manifestante pide la dimisión del primer ministro croata, Zagreb, 28 de febrero de 2011.

"¿A favor o en contra de la adhesión a la UE?" De aquí a finales de año, los croatas tendrán que responder a esta pregunta. Pero tras enfrentarse a numerosos obstáculos en el camino hacia la adhesión, no muestran ningún interés por pertenecer a una Europa que asocian a sus élites desacreditadas.

A primera vista, a excepción del movimiento actual de protesta [desde finales de febrero, se han producido diversas manifestaciones en las grandes ciudades croatas para exigir la marcha del Gobierno de Jadranka Kosor, acusado de corrupción y de mala gestión], todo gira en torno a la Unión Europea. Todas las miradas se fijan en Bruselas y en los mensajes procedentes de allí. Pero sólo a primera vista.

Porque, dejando a un lado a los medios de comunicación y a los altos responsables políticos, son pocas las personas que siguen pensando en la adhesión a la UE. Abrumados por la crisis y los problemas a los que se enfrentan para sobrevivir, la mayoría de ciudadanos croatas conceden a los mensajes de Bruselas la misma importancia que a las nieves de antaño.

Desde su punto de vista, las negociaciones se producen en una esfera inaccesible para ellos y no quieren ni pueden saber gran cosa de las mismas. A lo largo de las negociaciones, la Unión Europea ha perdido a estos ciudadanos, que se suponía que estaban interesados en ella.

Los ciudadanos, desanimados por la actitud de las élites políticas

¿Por qué? Sin duda, esta historia con Europa se remonta mucho tiempo atrás. La mayoría de jóvenes que se manifiestan ahora en las calles ya no se acuerdan de la Cumbre de Zagreb [en la que se reunieron los Estados de los Balcanes del Oeste y la UE en 2000], ni de los Acuerdos de Estabilización y Asociación, ni del momento en el que Croacia presentó su candidatura de adhesión a la UE [en febrero de 2003].

Se han producido tantas humillaciones y se han presentado tantos obstáculos a lo largo de este camino, empezando por la persecución del general Gotovina [en marzo de 2005, la UE rechazó el inicio de las negociaciones de adhesión y reclamó que Croacia detuviera y llevara ante el TPI a este general acusado de crímenes de guerra], pasando por las diferencias con Eslovenia sobre la Zona de protección ecológica y pesquera (ZERP), hasta el bloqueo esloveno de las negociaciones de adhesión [en 2008 y 2009, los dos países se enfrentaron sobre el trazado de sus fronteras marítimas en la zona de la bahía de Piran], que se ha olvidado un poco cuál fue el punto de partida, así como dónde se supone que debemos llegar.

Tras un decenio de reformas y ajustes, nos encontramos sumidos en una crisis profunda y dolorosa. Tanto es así, que desde hace uno o dos años, no llega ninguna buena noticia de Europa. Basta con observar lo que ocurre en Grecia, en Irlanda, en Portugal y en España. Pero más que estos factores exteriores, lo que ha desanimado a los ciudadanos es la actitud de las élites políticas croatas. En su intento por hacerse más europeos que los de Bruselas, nuestros políticos han demostrado estar dispuestos a pagar cualquier precio para lograr el "objetivo estratégico".

"¿Está a favor o en contra de la entrada de Croacia en la UE?"

Si a esto se añade que un gran número de decisiones impopulares tomadas por el Gobierno no tenían mucho que ver ni con las negociaciones, ni con las condiciones impuestas por Europa para la adhesión, no es de extrañar que se haya logrado que incluso los eurófilos acaben rechazando la idea misma de la Unión Europea. Los medios de comunicación en parte también son responsables. Cinco años y medio después del inicio de las negociaciones con Bruselas, sigue sin existir un debate auténtico y argumentado sobre los aspectos positivos y negativos de la adhesión a la UE. Y ahora nos encontramos al final del camino, cansados por el largo trayecto recorrido, agotados por la crisis y la falta de confianza, sin saber cuál es la finalidad que se nos presentó como una realidad sin alternativa. En el momento en el que parece estar a la vista el cierre de las negociaciones [a finales de junio, si todo va bien, léase a continuación] y tan sólo a unos meses del referéndum sobre la Unión Europea, nos enfrentamos a la pregunta que se planteará en esta ocasión: "¿Está a favor o en contra de la entrada de Croacia en la UE?"

Una muestra del estado de la democracia en el país

¿Cómo contempla el Gobierno este referéndum, el primero desde la independencia de Croacia? ¿Cuál será el porcentaje de participación de los ciudadanos? Y si es importante, ¿no aprovecharán la oportunidad para decir lo que piensan del poder actual y de la oposición, algo que sin duda conocen mejor que la construcción europea? Los que han arrancado y quemado en las plazas públicas las banderas de la HDZ (la Unión Democrática Croata, el partido en el poder), del SDP (Partido Social-Demócrata, la oposición) y de la Unión Europa ¿intentarán castigar a estos partidos y a la Unión? El desprecio permanente del poder hacia los ciudadanos en lo que respecta a la decisión más importante que debe tomarse desde hace 20 años es una muestra clara del estado de la democracia en Croacia.