Barack Obama, Nicolas Sarkozy, Muamar el Gadafi, SIlvio Berlusconi, Angela Merkel.
Marlène Pohle
La crisis libia a hecho estallar las contradicciones de la Unión Europea: en política industrial, en relaciones internacionales o en inmigración, el interés nacional y su consecuencia, la ausencia de solidaridad, prevalecen.
A esta conclusión llega el periodista francés Jean-Marie Colombani en las páginas del diario El País, que utiliza la comparación entre Italia y Francia para probarlo, con " tres elementos susceptibles de deteriorar las relaciones entre Francia e Italia que nos proporcionan materia para reflexionar sobre las dificultades de la Unión Europea".
Uno de ellos sería el "desacuerdo económico", con el fondo de operaciones empresariales de gran escala, como la compra francesa del gigante italiano Parmalat; otro sería una "discrepancia política", en la que Francia se muestra más agresiva con el régimen libio e Italia quiere una salida digna para Gadafi, y otra la cuestión de la inmigración, en la que "los italianos están indignados por la actitud de los franceses, que bloquean en la frontera franco-italiana a los tunecinos". Ejemplos todos ellos de una "situación inaceptable", en la que los "líderes europeos que parecen haber escogido como modelo a Poncio Pilatos", juzga Colombani.