El Pacto por el Euro, que debaten los Veintisiete estos días en Bruselas, prevé una profunda reconstrucción de la "casa económica europea". Para que ésta pueda afrontar los retos, los arquitectos al mando, Francia y Alemania, cuentan con las bazas de la funcionalidad y la seguridad, pero a costa de la pérdida de heterogeneidad.
Europa se encuentra en el proceso de construir un nuevo orden económico. Este edificio debería sustentarse sobre los mismos cimientos que el precedente, pero los materiales empleados deberían ser más resistentes. Cada parte del inmueble no se diferenciará del resto. El azul mediterráneo y el verde de las islas deberán desaparecer de las habitaciones y todos los apartamentos se revestirán con pintura del mismo color.
Se reforzará la seguridad del edificio. Los guardianes vigilarán que los inquilinos no hagan ruido. Visitarán a los residentes y verificarán que no consumen productos excesivamente caros o que no compran a crédito. ¿Cuánto tiempo trabajarán? Por casualidad, ¿se echarán una siesta a mediodía? Ellos controlarán muy detalladamente las facturas de cada uno y se asegurarán de que no sobrepasen los límites.
La perspectiva de habitar en este inmueble común no parece excesivamente atractiva. Y, sin embargo, es un inmueble de alto standing, reputado y con nuevos candidatos que se agolpan a su puerta. Los acabados similares para todos y el silencio nocturno no les desaniman, puesto que este nuevo edificio no está sujeto al riesgo de catástrofes ni de derrumbamientos. Puede que haya que llevar a cabo pequeñas reparaciones o reformas periódicas. sin embargo, estarán protegidos del riesgo que puede significar ser puestos en la calle. Las reuniones de la comunidad de vecinos, en las que todos tienen derecho de voto, serán especialmente interesantes.
En cuanto a quienes no están convencidos y quieren vivir como mejor les parezca, pueden quedarse en sus pequeñas casitas, a las afueras del barrio, donde el alquiler es más bajo y se dispone de mayor independencia. Éstos deben únicamente estar seguros de que pueden permitirse pagar el mantenimiento y las costosas reparaciones en caso de avería repentina, puesto que no podrán ya contar con la ayuda de los habitantes del nuevo inmueble.