Desde hace años, los Veintisiete se han esforzado en fomentar la negociación entre Teherán y Occidente. Pero el tono duro del régimen iraní muestra las limitaciones de esta posición, que contradice toda esperanza de cambio democrático, pues las culturas políticas son fundamentalmente diferentes, escribe ABC.
La Unión Europea se esforzó en alcanzar un compromiso diplomático con Teherán entre 2005 y 2008, con motivo de la vigilancia y control del programa nuclear iraní. Se demostró en esta ocasión que la vía del diálogo funcionaba. "Fue un trabajo de gran diplomacia", en opinión de Darío Valcárcel, que escribe en su columna de política internacional en el diario ABC.
Pero en el curso de la crisis iraní en curso se ha demostrado que Teherán y su presidente Mahmud Ahmadineyad al frente han optado por posiciones duras. La reacción europea no se ha hecho esperar: " los líderes francés, británico y alemán han denunciado frontalmente las irregularidades de la elección iraní del 12 de junio". El régimen iraní ha reaccionado denunciado a los países europeos de injerencia en sus asuntos internos.
¿Cuál es la raíz de la falta de entendimiento entre Europa e Irán? La cuestión es que en Europa, y el razonamiento se puede extender a los Estados Unidos de Barack Obama, la costumbre del debate, de la negociación, del acercamiento de posiciones, forma parte del corazón mismo de la construcción continental, un proceso largo y meditado en el que han intervenido muchos estados, que serán aún más en futuras ampliaciones.
No es el caso de Irán: "La distancia física entre Bruselas y Teherán es larga, más de 4.000 kilómetros: la distancia mental es mayor. Los europeos y americanos tratan de plantar cara a una situación límite (...) por procedimientos previamente pactados. El debate con luz y taquígrafos es el método para superar diferencias entre estados y grupos de interés. El mensaje iraní es otro: es el de los disparos de los basiyís contra los manifestantes"
Se tratan por tanto de culturas políticas con diferencias fundamentales en los métodos y en los fines: "Irán no forman parte del grupo de las despectivamente llamadas democracias convencionales. Estados Unidos, Francia, Reino Unido (...), sí forman parte de él. Es una diferencia".
