Hungría: Un eslabón cada vez más débil
20 julio 2010
Heti Világgazdaság
Budapest

El primer ministro húngaro Viktor Orbán en el Parlamento húngaro, el 8 de Junio de 2010.
El gobierno de Viktor Orbán, enfrentado a graves dificultades económicas, no logra llegar a un acuerdo con la Unión Europea y el FMI. Aunque la situación esté controlada, la intransigencia de las dos partes debilita el equilibrio de toda Europa Central.
El fracaso de las negociaciones del 17 de julio entre el gobierno húngaro por un lado y el FMI y la UE por otro, se puede atribuir probablemente a ambas partes. Con el programa de 29 puntos del gobierno dirigido desde finales de mayo por el conservador Viktor Orbán, sus socios se han encontrado ante los hechos consumados, mientras que el FMI y la UE han dado muestras de una intransigencia extraordinaria. Pero lo que estaba en juego era de vital importancia: se trataba de examinar el vencimiento del crédito de 20.000 millones de euros concedido en octubre de 2008 y de negociar su ampliación hasta diciembre de 2010, y además, aunque el FMI lo niegue, de negociar un nuevo crédito de precaución a partir de 2011.
Debe ser virgen y al mismo tiempo la amante perfecta: ésto es lo que exigen a Hungría el FMI y la UE. Tal y como demuestra el fracaso de las negociaciones, es difícil satisfacer estas exigencias. En sus declaraciones, las dos organizaciones expresan algunas fórmulas de cortesía. El FMI afirma que Hungría ha realizado grandes progresos en materia de recuperación económica y la UE aplaude el compromiso del nuevo gobierno de reducir su déficit al 3,8 % para 2010. Pero ninguna de las organizaciones cede en ninguno de los puntos de sus exigencias. Se muestran decididamente en contra de la aplicación de impuestos a los bancos, pero insisten con obstinación en los índices de déficit draconianos. Exigen reformas estructurales, pero no dan ninguna libertad para actuar. Expresan su compasión, porque los húngaros deben adoptar medidas presupuestarias difíciles en lo que respecta al aumento de impuestos y la reducción de los gastos, pero añaden igualmente que el gobierno "debe esforzarse aún más". Presionan para que se realice la liquidación de las grandes empresas públicas deficitarias.
El gobierno debe evitar la ruptura de las negociones
Las declaraciones de la UE son aún más duras. El gobierno húngaro necesitará "más tiempo" para facilitar datos precisos sobre los transportes públicos, la sanidad o las reformas estructurales. El FMI y la UE exigen un entorno estable para los inversores húngaros y extranjeros y presionan al gobierno para que "respete la independencia total del Banco Central". Han constatado numerosas decisiones preocupantes, sobre todo el aplazamiento de la aplicación de un nuevo sistema de vigilancia presupuestaria. Por ello, los delegados del FMI y de la UE han decidido aplazar su control y retomar las conversaciones más adelante, por lo que las nuevas negociaciones tendrán lugar en septiembre.
Parece que György Matolcsy, ministro de Finanzas húngaro, ni siquiera ha participado en las negociaciones. Ha declarado que el FMI y la UE han "acogido positivamente" la iniciativa de gravar con impuestos a los bancos. Ha olvidado señalar que las dos organizaciones no sólo han criticado esta iniciativa, sino que han confirmado su descontento y han pedido que dejen tranquilo a András Simor, director del Banco Nacional de Hungría, con su salario mensual de 8 millones de florines húngaros y que el gobierno había reducido a 2 millones, es decir, a 6.950 euros.
Matolcsy tampoco ha mencionado nada sobre esta observación de la Comisión Europea: "Los proyectos de ley planteados constituirían una distorsión de los mercados y son contrarios al derecho europeo". Los delegados de las dos organizaciones no reprochan a Orbán que no les haya consultado antes de publicar sus 29 propuestas. Pero debería haberse asegurado de que dichas propuestas no son contrarias a las leyes europeas. Por ello habría sido preferible que Orbán, autor y responsable de las 29 propuestas, hubiera participado en las negociaciones desde la fase inicial, en lugar de recibir a la delegación en el último minuto.
Hungría se encuentra actualmente en una situación inédita y peligrosa. El gobierno debe adoptar una serie de medidas sin demora si quiere evitar que la ruptura de las negociaciones provoque graves consecuencias económicas y financieras. El lunes esperamos con angustia la apertura de los mercados financieros, y con razón, ya que, tal y como pudimos constatar, el 19 de julio el florín cayó en picado con respecto al euro.