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¡Tomemos la Bastilla petrolera!

14 julio 2010
Frankfurter Rundschau
La plataforma Deepwater Horizon el día después de explotar, el 21 de abril de 2010.

La plataforma Deepwater Horizon el día después de explotar, el 21 de abril de 2010.

AFP

Nadie sabe cuándo se superará la catástrofe que ha afectado a las costas de Luisiana, en Estados Unidos. Este es el motivo por el que debemos girarnos hacia el sol y llevar a cabo la revolución energética, tal y como asegura el sociólogo alemán Ulrich Beck.

Cómo es que no se ha producido un asalto a la Bastilla del Gran Petróleo tras el gigantesco vertido de Deepwater Horizon, una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia de Estados Unidos? ¿Por qué no se afrontan los problemas más urgentes de nuestra época -las crisis ecológicas y el cambio climático- con la misma energía, el mismo idealismo, el mismo entusiasmo, optimismo y espíritu democrático progresista que las anteriores tragedias de la pobreza, la tiranía y la guerra? ¿Se conmemorará retrospectivamente a Deep Water Horizon como el octubre rojo ecológico del capitalismo del Gran Petróleo? De hecho, el estado de la industria petrolífera recuerda al ancien régime poco antes de que se viniera abajo.

La catástrofe del vertido del golfo de México contiene varias verdades. Tenemos la chapucería e indiferencia de la empresa BP. Pero también el fracaso de los supervisores estatales. Lo que hasta este momento propugnaban los lobbies como política de apoyo a la economía se denuncia ahora como "complicidad con canallas". Con las horrendas imágenes del petróleo derramado difundidas por todo el mundo, en los escenarios culturales de todas partes se representan ahora, dándoles un giro ecológico, dramas antiguos. Hay dragones y héroes que matan dragones, dioses y demonios, con la diferencia de que ahora responden a fórmulas técnicas y tienen las caras del presidente ejecutivo de BP, Tony Hay-ward, y del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El presidente de BP se presenta como pecador arrepentido y habla de "una combinación inédita de fallos". En una comparecencia ante la Cámara de Representantes de EE UU, un congresista demócrata le presentó la larga lista de catástrofes de BP, revelando de este modo otra verdad: son cientos, miles, las plataformas petrolíferas que funcionan en condiciones dudosas en todas las regiones del mundo. Centrar ahora el ataque en BP es fácil. Deep Water Horizon es el símbolo del creciente fracaso de un experimento mundial, de un modelo de progreso y desarrollo basado en la explotación de recursos fósiles y que, tras las crisis ecológicas y el cambio climático, ha minado de forma irreparable la confianza de la humanidad en sí misma.

(Extractos)

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