La reunión del Banco Central Europeo del 2 de agosto se plantea de la máxima importancia para España e Italia, que esperan ayuda para hacer frente a sus problemas de deuda. Con dicha ocasión conoceremos quien será el que decida la posición alemana frente a la crisis, si la canciller Merkel o el presidente del Bundesbank.
Los analistas más críticos con el proceder de Alemania en Europa explican que en el inicio de las crisis siempre se muestra inflexible, se muestra dispuesta a ceder y cambiar de opinión a media partida y acaba manteniéndose firme, instalada en su posición inicial y descartando modificarla en el momento decisivo y final.
¿Qué ocurrirá ahora en esta fase de duda existencial del euro? Durante unos pocos días ha parecido que Angela Merkel, la canciller, y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schauble, aceptaban la proposición de los países del sur como España e Italia, secundados por Francia, socio tradicional de Berlín pero temeroso ya de ser arrinconado por él, consistente en que el Banco Central Europeo (BCE) junto con los Fondos europeos de rescate acudan en ayuda de su condenada deuda pública.