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Países Bajos: Philips devuelve su brillo a Eindhoven

6 enero 2010
De Volkskrant Amsterdam

El complejo industrial de Philips en Eindhoven. Foto : Caruso St John Architects

El complejo industrial de Philips en Eindhoven. Foto : Caruso St John Architects

En la inmensidad de la antigua "ciudad prohibida" de Philips, está surgiendo un nuevo barrio dedicado al ocio, a viviendas, comercios y oficinas. Esta obra, la más grande emprendida en Países Bajos, hará que recobre vida una ciudad identificada siempre con el famoso grupo electrónico.

Para los habitantes de Eindhoven, las siluetas de los edificios de Philips forman parte del entorno, pero a una cierta distancia, ya que la mayoría nunca ha puesto un pie en estos edificios ni ha podido acercarse a ellos. El barrio Strijp-S, el antiguo campus dedicado a las actividades de investigación y desarrollo del grupo electrónico Philips, era una fortaleza cerrada a todas aquellas personas que no poseyeran una tarjeta de acceso.

Por lo tanto, no es exagerado afirmar que en los próximos años, en el corazón de Eindhoven se abrirá un nuevo mundo. Después de cerca de 90 años, la "Ciudad prohibida de Philips", irá abriendo sus candados, de manera lenta pero segura, durante el mayor proyecto de ordenación urbana de los Países Bajos. Cuando el proyecto finalice en aproximadamente quince años, Eindhoven contará con un segundo centro urbano, donde se podrá vivir, trabajar, enseñar, ir de compras y divertirse, lo que le aportará el aspecto de una gran metrópoli.

28 hectáreas en desuso

Las 28 hectáreas del Strijp-S encarnan el orgullo de Eindhoven. Aquí es donde Philips se convirtió en la gran empresa que conocemos, donde se montaron radios y televisores, donde vieron la luz el radiocassette, el CD y el sistema Vidoo 2000. También es donde la Reina Juliana pronunció en 1927 su primer discurso emitido por radio. Son los vestigios de un esplendor pasado desde que Philips anunciase su retirada a finales del pasado siglo. La producción se trasladó a otros lugares, en la mayoría de los casos en el extranjero, y las actividades de investigación y desarrollo se instalaron en un nuevo centro, el High Tech Campus, a las afueras. Así, a dos pasos del centro urbano, nos encontramos de repente con este enorme terreno en desuso, flanqueado por la vía de ferrocarril, el estadio Philips Stadion, la antigua y colosal escuela profesional de Philips y los barrios residenciales circundantes, también construidos por Philips.

Si Eindhoven no se ha hundido en el reflejo de los decenios anteriores, cuando se demolían despiadadamente los edificios históricos en cuanto perdían su función, es sobre todo gracias al arquitecto y supervisor del proyecto Adriaan Geuze. Ha querido conservar las fábricas monumentales y características, rehabilitándolas en forma de viviendas y oficinas. Allí donde se demolieron antiguos almacenes y oficinas, ha erigido torres y complejos residenciales que incluirán más de 2.500 apartamentos. El objetivo es que Strijp-S no sólo se transforme en un nuevo barrio, sino también en una ‘ciudad creativa’, que impulse a la ciudad de Eindhoven y la convierta en referente nacional de la técnica, la innovación y el diseño.

Una nueva ciudad creativa

Mientras las bulldozers van y vienen sin cesar, algunos edificios ya están llenos de jóvenes empresarios que aprovechan los alquileres a buen precio y se acostumbran a los inconvenientes que causan las obras a su alrededor. Por ejemplo, en una serie de tres edificios blancos contiguos de fábricas de los años veinte, los diseñadores Kiki & Joost han sido de los primeros en instalar su inmenso taller. El terreno cuenta con una sala de escalada, un gigantesco parque para practicar skate, además de un instituto de música, llamado PopEi. Al principio se trataba de instalaciones provisionales, pero atraen a tal cantidad de jóvenes, que actualmente forman parte de los proyectos definitivos. Entre ellos se incluyen también el acondicionamiento del centro cultural y del teatro Plaza Futura y de una segunda filial del museo municipal Van Abbemuseum.

Philips no va a abandonar totalmente el barrio de Strijp-S: tiene planificado instalar un terreno de experimentación de las últimas técnicas en materia de alumbrado, con placas iluminadas para los nombres de las calles, una ‘puerta luminosa’ para señalar el límite del barrio, luciérnagas que se encienden en la calzada cuando se aproxime el autobús y una vía principal sin farolas, ya que el alumbrado se colocará en los árboles y sobre las fachadas. Y de este modo, Eindhoven volverá a reinventarse como la ciudad de la luz.