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Ex-Checoslovaquia: Una revolución un tanto masoquista

16 noviembre 2009
Lidové noviny Praga

Praga, 17 de noviembre de 1989 : manifestación estudiantil para pedir el acceso del disidente Václav Havel a la presidencia checoslovaca. En la pancarta : "Libertad" (AFP)

Praga, 17 de noviembre de 1989 : manifestación estudiantil para pedir el acceso del disidente Václav Havel a la presidencia checoslovaca. En la pancarta : "Libertad" (AFP)

La caída del régimen comunista checoslovaco, acaecida sin violencia el 17 de noviembre de 1989, estuvo igualmente exenta de la excitación inherente a las revoluciones. El periodista Jiří Peňás ofrece una interpretación psicoanalítica del acontecimiento.

¡Abajo el falso pudor! Abramos una nueva puerta de la Revolución de terciopelo. ¿Qué encontramos al otro lado? Una de las características destacables de los acontecimientos checos y también de los eslovacos de 1989 es que su dimensión explícitamente sexual parece ausente o poco significativa. Les faltan de hecho las expresiones que acompañan normalmente a las revoluciones o al desmoronamiento de los regímenes. No hay ni rastro de escenas auténticas de orgía, ninguna mujer exhibiendo su cuerpo desnudo ni ningún hombre abalanzándose sobre ella en lugares públicos. Ello se explica en parte por las bajas temperaturas de ese otoño, pero no sólo por eso. El aspecto sexual quedó aplazado hasta más tarde, o al menos se detuvo, esperando a que las cosas se aclararan. ¿Dónde quedó entonces el derecho a la libertad sexual?

Este pudor no concuerda realmente con el hecho de que fueron sobre todo los estudiantes los que participaron en estos acontecimientos. Y sin embargo, como es bien sabido, normalmente son muy dados a referirse al aspecto sexual. Mientras que en 1968, durante los motines estudiantiles en Estados Unidos y Europa occidental, las "reivindicaciones sexuales" constituyeron el eje del movimiento, nosotros no encontramos ningún programa de dimensión sexual en las reivindicaciones de los estudiantes checos y eslovacos: ningún indicio del derecho a la libertad sexual, al acceso libre a la pornografía, a la anticoncepción, al orgasmo garantizado para todos o al menos al derecho de disponer de duchas comunes en las ciudades universitarias.

El sentido oculto de la expresión "Revolución de terciopelo"

A partir del 17 de noviembre de 1989, en la avenida Nacional, en Praga, se podía respirar una atmósfera seria y un sentido de responsabilidad que dominaron los círculos de estudiantes activos. Estaban inmersos en una especie de ascetismo voluntario de cuerpo y alma que, envuelto en un velo de pudor, sin embargo a veces dejó filtrar los latidos de un orgasmo excitado... que no era precisamente el corazón. Los ojos de los jóvenes brillaban con un resplandor que no era el de la llama del deseo sexual, sino de una misión histórica que debían cumplir y que predominaba sobre cualquier asunto íntimo o privado.Šimon Pánek y Martin Mejstřík, líderes de los estudiantes, tenían más aspecto de monjes puritanos que de play-boys revolucionarios. En cuanto a las estudiantes, Monika Pajerová y Jana Hybášková, sin duda no les faltaba atractivo, pero durante estos acontecimientos, tenían tanto sex-appeal como la Libertad guiando al pueblo de Delacroix. Es cierto que tiene los senos al descubierto, pero eso es todo.

¿Se trató entonces de una revolución asexual? Nada de eso. La misma expresión de Revolución de terciopelo tiene un sentido oculto, incluso si no se escogió de forma intencionada. De hecho, su autor (aparentemente Václav Havel) parece que la encontró inconscientemente en la terminología bien conocida de la minoría sexual de los sadomasoquistas. El nombre ‘terciopelo’ procede de la novela La Venus de las Pieles, del escritor austriaco Leopold Sacher-Masoch, a quien debemos el término de masoquismo. Además, se trata de una de las lecturas favoritas de Lou Reed, fundador del grupo Velvet Underground, que defiende la revolución del 89 y de la que es su padrino oficial. El masoquismo, o la búsqueda de placer a través de un comportamiento de sumisión y de dolor, constituyó el desencadenante de los acontecimientos del 17 de noviembre de 1989. Podemos considerar la expresión "tenemos las manos desnudas", directamente seguida de los golpes de porras, como una llamada al inicio de un acto sexual. Es cierto que la víctima intentaba defenderse. Pero por otro lado, inconscientemente, deseaba que le golpearan. Sabía bien que si su verdugo no abusaba demasiado, valdría la pena el golpe.

Václav Havel, ídolo sexual

Los días posteriores se caracterizaron por el estado de excitación, que normalmente precede al acto sexual, aumentando el deseo y el placer si se llega a retenerlo durante bastante tiempo. Este estado se reflejó perfectamente en el eslogan proclamado durante esos días revolucionarios: "La verdad y el amor ganarán a la mentira y al odio". Anunciaba claramente el coito que se aproximaba. Era cuestión de ser paciente.

El autor de este eslogan no es otro que Václav Havel. Por lo tanto, desempeñó la función de ídolo sexual, aunque pudiera parecer un anti-ídolo. Se preparó desde hacía tiempo para esta función con la que sorprendió a muchas personas. Pocas personas conocían su rostro en la República Checa. Es verdad que tenía un cierto aire de dandy, con el bigote, los mechones rubios y su mirada atormentada, pero no era en absoluto un tipo atlético susceptible de agradar a la mayoría. En ese momento, era más bien una ventaja, porque, puesto que nos encontrábamos en un estado de espera, valía más que llegara algo nuevo, no utilizado. Y cuando finalmente apareció Václav Havel, ese nuevo amor pudo expresarse plenamente.